La economía española se encuentra en plena fase de recesión. La retracción del consumo de las familias por el elevado crecimiento del paro y la caída de las expectativas, ha incidido muy negativamente en la demanda de prendas de vestir. Por otra parte, el consumidor busca precios de compra más reducidos, con lo que se provoca un efecto deflacionista sobre el nivel general de precios del vestuario. Es por ello que el IPC textil ha tenido un crecimiento negativo en el primer trimestre de 2009.
También hay que destacar que la crisis está provocando una mayor concentración de la distribución de vestuario en las cadenas, que van incrementando año tras año su cuota de mercado a costa del detallista independiente, probablemente por aplicar unos niveles de precios más ajustados.
La demanda exterior en la UE (2/3 de nuestras exportaciones) está reflejando el menor crecimiento económico de la Euro-Zona, mientras que fuera de la UE, la debilidad de las economías emergentes y la caída de sus divisas con respecto al euro suponen un freno importante para mantener nuestras |